QUIMIOTERAPIA Y SUS EFECTOS SECUNDARIOS

La quimioterapia es el tratamiento de las enfermedades mediante agentes químicos. Consiste en inyectar distintos fármacos por vía intravenosa para aniquilar las células cancerosas con el mínimo impacto posible sobre las células normales. Existen muchos medicamentos diferentes que pueden ser útiles contra el cáncer, cada uno con un mecanismo de acción y efectos colaterales diferentes. Cada caso, por sus características, puede ser sensible a unos medicamentos y a otros no. Por lo tanto, cada tumor tiene un tratamiento distinto al de los otros tipos de tumor con diversos efectos colaterales.

Los efectos colaterales que producen los medicamentos de quimioterapia los llamamos frecuentemente toxicidad o efectos tóxicos:

Náuseas y vómito

No todos los medicamentos de quimioterapia producen náuseas y/o vómito y no todos lo hacen con la misma intensidad o duración. En caso de que esto suceda se hacen las siguientes recomendaciones:

  • Repartir la comida en pequeñas cantidades (5-6 veces al día)
  • Evitar olores desagradables. Es preferible que en los días posteriores al tratamiento otra persona se encargue de preparar las comidas
  • Es aconsejable tomar las comidas a temperatura ambiente o frescas, ya que las calientes pueden favorecer la aparición de náuseas
  • Comer despacio, masticando bien los alimentos
  • Evitar comidas ricas en grasas (frituras, salsas, quesos grasos, leche entera, etc.), ya que dificultan la digestión
  • Descansar después de cada comida, preferiblemente sentado, al menos durante una hora
  • No comer nada al menos durante 2 horas antes de acudir al hospital para recibir la siguiente quimioterapia

Diarrea

Cuando la quimioterapia afecta a las células que recubren el intestino, el funcionamiento del mismo se puede ver alterado. Como consecuencia, el intestino pierde la capacidad de absorber el agua y los distintos nutrientes, dando lugar a una diarrea.

En ocasiones, esta diarrea puede ser importante tanto por su duración como por el número de deposiciones al día. En esos casos, para evitar la deshidratación, es preciso contactar con el médico para que prescriba el tratamiento más adecuado.

  • En las primeras horas tras el inicio de la diarrea es preferible no comer nada, de tal forma que el intestino descanse
  • Pasadas de 2 a 3 horas comenzar a ingerir lentamente líquidos, preferiblemente tomados en pequeños sorbos cada 5 o 10 minutos, a lo largo del día
  • Evitar tomar lácteos y derivados
  • Cuando la diarrea comience a mejorar, ingerir alimentos en pequeñas cantidades, desgrasados y fáciles de digerir (arroz o pescado hervido, manzana asada, etc.)
  • Preparar los alimentos cocidos o a la plancha
  • Evitar comidas con mucha fibra (fruta, verduras, hortalizas o cereales integrales)
  • Eliminar de la dieta las bebidas irritantes como café o bebidas alcohólicas
  • Evitar alimentos que produzcan flatulencia como legumbres, espinacas, repollo, coliflor y otros

Estreñimiento

Algunos fármacos pueden disminuir los movimientos intestinales favoreciendo la absorción del líquido de las heces, por lo que éstas se vuelven secas y duras, dando como resultado un cuadro de estreñimiento. Éste puede verse incrementado por los cambios en la alimentación y la disminución de la actividad física como consecuencia del malestar provocado por la quimioterapia.

Es importante que trate de modificar su alimentación e incremente la actividad física para favorecer el tránsito intestinal.

  • Tomar alimentos ricos en fibra como pan o arroz integral, frutas, verduras, frutos secos, etc... ya que favorecen el tránsito intestinal
  • Las legumbres son alimentos muy ricos en fibra. Es aconsejable que se tomen varias veces a la semana
  • Beber líquidos abundantes a lo largo del día
  • Tener un horario fijo para ir al cuarto de baño. No ignorar la necesidad de evacuar el intestino
  • Consultar con el médico antes de tomar cualquier laxante
  • Hacer ejercicio suave todos los días. El más adecuado es caminar

Alteraciones en la percepción del sabor de los alimentos

La alteración del gusto durante el tratamiento con quimioterapia es un efecto secundario bastante frecuente.

Se suele producir por daño directo de las papilas gustativas situadas en la lengua y el paladar. Los pacientes perciben una disminución en el sabor de determinadas comidas o un gusto metálico o amargo de las mismas, sobre todo con los alimentos ricos en proteínas como la carne y pescado.

En general, este síntoma desaparece semanas después de finalizar el tratamiento.

Una modificación del gusto puede favorecer que el paciente deje de disfrutar de la comida o que ésta incluso pueda resultarle desagradable, contribuyendo a la falta de apetito y pérdida de peso.

Recomendaciones

  • Preparar comidas con buen aspecto y olor agradable
  • Realizar enjuagues bucales antes de comer
  • Sustituir los cubiertos habituales por unos de plástico en el caso de que tenga sabor metálico
  • Utilizar especias o condimentos suaves en la preparación de las comidas

Alteraciones en la mucosa de la boca

Las células de las mucosas se dividen de forma rápida, por lo que éstas son muy sensibles a los efectos de la quimioterapia, pudiendo aparecer alteraciones en la mucosa oral y del tubo digestivo superior en más de la mitad de los pacientes sometidos a quimioterapia.

La alteración más frecuente de la mucosa de la boca durante el tratamiento es la mucositis. Consiste en una inflamación de la misma mucosa acompañada de llagas o úlceras dolorosas, que en ocasiones pueden sangrar y infectarse. Suele aparecer de 7 a 10 días después de iniciar la quimioterapia y generalmente, si no existe infección, mejora al cabo de 1 a 2 semanas.

La boca es una zona del cuerpo con un nivel elevado de bacterias y hongos. Cuando la mucosa está alterada y se destruye, como ocurre en la mucositis, se infecta con facilidad dificultando su curación y favoreciendo el paso de bacterias a la sangre, pudiendo provocar infecciones, sobre todo si el paciente tiene las defensas disminuidas.

Es fundamental mantener una buena higiene bucal y dental  para reducir el riesgo de complicaciones:

  • Utilizar un cepillo con cerdas suaves (preferiblemente infantil) para evitar lesionar las encías
  • Cepillar los dientes después de cada comida (incluido almuerzo y merienda)
  • Utilizar pasta de dientes suave
  • Utilizar el hilo dental para limpiar la placa entre los dientes
  • No fumar ni consumir bebidas irritantes como alcohol o café
  • Si tiene dentadura postiza evitar su uso continuo, ya que podría dañar más la mucosa

Efectos en la sangre

La mayoría de los medicamentos de quimioterapia afectan la médula ósea, que es en donde se producen los glóbulos blancos, glóbulos rojos y las plaquetas.

Descenso de los glóbulos rojos

La función principal de los glóbulos rojos es transportar el oxígeno desde los pulmones al resto del organismo. Cuando en la sangre hay pocos glóbulos rojos, los distintos órganos no obtienen el oxígeno suficiente para funcionar correctamente.

A esta situación se le denomina anemia y se acompaña de múltiples síntomas:

  • Debilidad
  • Cansancio
  • Sensación de falta de aire ante pequeños esfuerzos
  • Palpitaciones (aumento de la frecuencia cardiaca)
  • Mareos
  • Palidez de la piel y de las mucosas

Como la anemia puede ser un efecto secundario de la quimioterapia, que aparece independientemente del estilo de vida, presentamos algunas de estas recomendaciones en caso de que surjan:

  • Descansar todo lo que necesite. Dormir por lo menos 8 horas por la noche y dormir la siesta
  • No hacer esfuerzos
  • Limitar las actividades
  • Tomar una dieta sana y equilibrada

Descenso de los leucocitos o glóbulos blancos

Los leucocitos son las células que nos defienden de los microorganismos capaces de provocar una infección, más o menos grave, en el organismo.

Con frecuencia, la quimioterapia disminuye el número de leucocitos en la sangre provocando una inmunodepresión. Cuando un paciente está inmunodeprimido tiene riesgo de padecer una infección, generalmente más grave que en el caso de una persona con las defensas normales.

Durante este periodo de inmunosupresión es importante que extremar los hábitos higiénicos y tomar una serie de precauciones con el fin de disminuir el riesgo de infección:

 
  • Evitar el contacto con personas que pudieran tener algún tipo de infección (gripe, catarro, varicela…)
  • Antes de ponerse cualquier vacuna, comentarlo con el médico, ya que la administración de algunas vacunas con las defensas disminuidas puede causarle una infección seria
  • Evitar el contacto con personas, incluido niños, que hayan recibido vacunas con virus vivo atenuado  (por ejemplo, gripe, polio, rubeola, sarampión…)
  • Procurar tomar las medidas necesarias para evitar lesiones o heridas en la piel, ya que pueden ser un punto de entrada de bacterias
  • Hidratar bien la piel diariamente
  • Evitar cortar las cutículas
  • Utilizar guantes cuando este preparando la comida
  • Lavar las manos frecuentemente
  • Mantener una buena higiene bucal

Descenso de las plaquetas

Las plaquetas son células producidas por la médula ósea que poseen un papel muy importante en la coagulación de la sangre. Se encargan de realizar un taponamiento (coágulo) y evitar la hemorragia en caso de una herida.

Cuando la quimioterapia afecta a la médula ósea, el número total de plaquetas puede descender, por lo que aumenta el riesgo de hemorragia incluso ante mínimos traumatismos. De hecho, se pueden observar hematomas o moretones que han surgido espontáneamente.

Es importante adoptar una serie de precauciones para evitar posibles hemorragias:

  • Evitar golpes, traumatismos o cortes al realizar actividades habituales
  • Tener precaución al manejar tijeras, cuchillos o cualquier otro utensilio cortante
  • Procurar no quemarse con la plancha o mientras cocina
  • Evitar deportes de contacto o de riesgo
  • Cepillar los dientes suavemente
  • Acudir al médico si aparece un punteado rojo en la piel (petequias), hematomas sin traumatismo previo, sangre en orina, sangrado de encías, etc.

Caída del cabello

La caída del cabello, también llamada alopecia, es un efecto secundario frecuente del tratamiento de quimioterapia. Se produce por la acción de los distintos fármacos sobre el folículo piloso provocando su destrucción y, por tanto, la pérdida del cabello.

Es un efecto secundario que no aparece siempre, ya que depende fundamentalmente del tipo de medicamento empleado. Asimismo, existe la posibilidad de que la caída del cabello sea generalizada, es decir, que además de afectar al cuero cabelludo, también lo haga a otras partes del cuerpo como pueden ser axilas, brazos, piernas, cejas, pestañas, etc.

La alopecia secundaria al tratamiento con quimioterapia es reversible siempre, aunque el cabello puede crecer con características diferentes a las originales (color, textura, etc.).

Antes de la caída del cabello.

El cabello no tiene por qué caerse durante el primer ciclo de quimioterapia, sino que puede hacerlo tras varios ciclos.

  • Emplear siempre un champú suave
  • Utilizar habitualmente crema suavizante para el cabello
  • Secar el cabello al aire o con un secador a baja temperatura
  • No utilizar cepillos para moldear el cabello mientras se seca
  • No teñirse el cabello o hacerse permanentes
  • Cortarse el cabello antes de que comience a caer, con esto sede evita el posible impacto que pudiera causar que el cabello se caiga "a mechones"

Una vez que se ha producido la caída del cabello:

  • Cubrir la piel del cuero cabelludo cuando salga a la calle o se exponga directamente al sol. Para ello, puede utilizarse un sombrero, un pañuelo, una gorra o crema protectora
  • Si se desea puede utilizarse pelucas. Las hay sintéticas o de pelo natural, postizas o permanentes

Alteraciones de la piel y de las uñas

Es frecuente que durante el tratamiento con quimioterapia se presenten alteraciones, generalmente de poca importancia, en la piel y las uñas. Estas alteraciones consisten en la aparición de prurito (picor), eritema (color rojo de la piel), sequedad, y descamación.

Las uñas se vuelven de coloración oscura, quebradizas y suelen aparecer bandas verticales en ellas.

Recomendamos:

  • Mantener la piel limpia y seca
  • Evitar baños calientes prolongados ya que resecan aún más la piel
  • Evitar lociones cutáneas que contengan alcohol
  • Utilizar cremas hidratantes diariamente, especialmente en las zonas de roce y alrededor de las uñas
  • Proteger las uñas con guantes cuando se realicen tareas domésticas.
  • El sol puede potenciar los efectos de la quimioterapia sobre la piel (fotosensibilidad). Es importante evitar exponerse directamente al mismo

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