TRASPLANTE DE MÉDULA ÓSEA

El trasplante de médula ósea es la transfusión de células madre sanas de cualquiera de sus fuentes posibles (médula ósea, sangre periférica o sangre de cordón umbilical), con el fin de curar una enfermedad de la médula ósea.

¿Quién necesita un trasplante de médula ósea?

El trasplante de células progenitoras hematopoyéticas es la única solución en determinadas personas que padecen enfermedades de la sangre como las que se mencionaron anteriormente.

¿Cómo se realiza la donación efectiva?

La extracción de las células progenitoras se realiza a partir de:

La médula ósea: Consiste en la extracción mediante una jeringa de una cantidad suficiente de sangre del hueso de la cadera. Esto requiere un tiempo aproximado de una hora y media.

Durante este tiempo el donador está bajo anestesia regional. Es una técnica segura –el riesgo normal de la anestesia es muy bajo– y el tiempo de recuperación física tras la extracción es mínimo.

La sangre periférica, por aféresis: Esta técnica consiste en la extracción de sangre del donador, de una vena, por medio de una máquina que separa sólo las células progenitoras sanguíneas circulantes que se necesitan, regresando al torrente circulatorio el resto. Todo el proceso dura alrededor de tres horas y no precisa ningún tipo de anestesia.

La sangre de cordón umbilical: La sangre que queda en el cordón umbilical unido a la placenta después del nacimiento de un bebé es rica en células madre hematopoyéticas.

Preparación del paciente para el trasplante

Antes del trasplante la médula ósea enferma del paciente es destruida mediante una combinación de drogas de quimioterapia, o bien la combinación de radioterapia / quimioterapia. Este proceso se llama acondicionamiento pre-trasplante.

El trasplante.

Después de 24-48 horas del acondicionamiento, se realiza el trasplante a través de una vena, a manera de una transfusión. Durante este procedimiento el paciente debe ser vigilado para detectar escalofríos, fiebre o reacciones alérgicas graves.

Al término de la transfusión se debe esperar de 2 a 3 semanas para que las células trasplantadas empiecen a funcionar.

El primer año después del trasplante

Debido a que el sistema inmune de un paciente trasplantado de médula ósea no se recupera en su totalidad hasta después de un año del trasplante, es necesario que durante ese periodo sea vigilado estrechamente por sus médicos a fin de detectar de manera oportuna la aparición de infecciones o la Enfermedad Injerto contra Huésped, que pueden poner en peligro su vida.

Por lo general un paciente sólo podrá regresar a sus actividades normales (trabajo o escuela) hasta después de un año del trasplante.

¿Quién puede ser donador de médula ósea?

Cualquier persona puede ser donador, siempre que disfrute de buena salud. Lógicamente, no pueden serlo los portadores de determinadas enfermedades infecciosas que se transmiten por vía sanguínea, como hepatitis y VIH.

Para ser donador de células progenitoras es necesario el análisis de una pequeña muestra de sangre, con el fin de obtener información sobre la compatibilidad con el receptor.

Hay que tener en cuenta que un trasplante es un proceso muy delicado para el enfermo, y es necesario que la compatibilidad donador-receptor sea muy alta. Esto para prevenir complicaciones posteriores.

En caso de hallarse una compatibilidad suficiente, el donador es sometido al procedimiento necesario.

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